
Carlos Mazón, en una imagen de archivo
Hoy se cumple un año desde aquella DANA que arrasó buena parte de la provincia de Valencia, dejando tras de sí un rastro de destrucción, lágrimas y pérdida humana. Aquel temporal no solo inundó calles y casas; también desbordó el alma de toda una comunidad que vio cómo la fuerza del agua se llevaba vidas, recuerdos y proyectos enteros. Las víctimas merecen hoy algo más que flores y discursos: merecen justicia, memoria y una acción política a la altura de su sufrimiento.
Sin embargo, un año después, las promesas se han evaporado tan rápido como las ayudas comprometidas por el Gobierno de Mazón. Los damnificados siguen esperando soluciones definitivas, los municipios más afectados continúan con infraestructuras precarias y la planificación hidráulica brilla por su ausencia.
Recordar a las víctimas también significa aprender de esta tragedia y evitar que se repita. Honrarlas implica exigir responsabilidad y acción. Valencia no puede volver a llorar bajo la lluvia mientras sus gobernantes miran hacia otro lado.






Mi comentario seguramente sea demagogia, pero me pregunto para qué sirven los impuestos cuando un año después mucha gente sigue tirada y sin ayudas. Y ya no hablamos del volcán de La Palma… Muy buen apunte Josep.
Muchas gracias por tu comentario Nacho