La comunidad afgana hace presencia en Madrid

Jun 22, 2026 | Internacional | 0 Comentarios

El día 20 de junio del 2026 la comunidad afgana de Madrid se manifestó de 17.00 a 19.00 en la Plaza de Oriente, en nombre de la dignidad humana, la justicia, la libertad y la conciencia de la humanidad. Quienes suscribimos esta declaración -ciudadanos y ciudadanas afganas residentes en España, activistas de la sociedad civil, defensores de los derechos humanos, juristas, profesionales de la cultura y representantes de distintos colectivos sociales- nos hemos reunido en una concentración pacífica para alzar la voz por quienes no pueden alzarla. Esta declaración se sustenta en la Carta de las Naciones Unidas, en particular: Artículo 55 – el respeto universal de los derechos humanos y las libertades fundamentales, sin discriminación de ningún tipo. Artículo 56 – el compromiso de los Estados de cooperar activamente para hacer realidad estos derechos. Manifestamos nuestra profunda preocupación por el deterioro de la situación de los derechos humanos en Afganistán, en especial por las violaciones masivas y sistemáticas que sufren las mujeres y las niñas bajo el régimen talibán. Esta declaración recoge nuestra postura común y colectiva. Consideramos que la exclusión sistemática de las mujeres de la educación, del empleo, de la libertad de movimiento, de la vida social y política, y del acceso a la justicia constituye una forma evidente de discriminación estructural. No se trata de casos aislados: hablamos de un sistema que reúne todos los elementos jurídicos del apartheid de género,en clara violación del principio de igualdad y de la prohibición internacional de discriminar. Queremos dejar claro que la represión talibán no afecta solo a las mujeres. Las comunidades hazara, tayika, uzbeka, turcomana, los chiíes, los sijes y otras minorías étnicas y religiosas también sufren persecución y violencia organizada. Ninguna declaración sobre Afganistán estaría completa sin reconocer el sufrimiento de todos estos colectivos. Nos preocupan profundamente los ataques y las masacres contra la comunidad hazara, que merecen una investigación internacional independiente para determinar si constituyen genocidio o crímenes de lesa humanidad.

Condenamos las detenciones arbitrarias, la represión contra defensores y defensoras de derechos humanos y la discriminación contra grupos étnicos y religiosos, que han sumido al país en una situación extremadamente alarmante. Creemos firmemente que mantener estas políticas supone una violación flagrante de los principios básicos de los derechos humanos y de la dignidad humana. Guardar silencio ante esta injusticia, o no actuar desde la comunidad internacional, supone renunciar a una responsabilidad moral que nos incumbe a todos. Ejes principales de esta declaración Artículo 1 — Condena de las violaciones sistemáticas de los derechos de mujeres y niñas Condenamos las políticas, decretos y medidas del régimen talibán que han excluido de forma estructural a las mujeres y niñas de la vida pública, educativa, laboral, social y política. Esto constituye una violación grave de las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, incluidos los artículos 2, 13, 23 y 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Hablamos, entre otras medidas, de la prohibición de que las niñas estudien más allá del sexto curso; de la prohibición total, desde diciembre de 2024, de la formación médica para las mujeres —en enfermería, obstetricia, odontología y ciencias de laboratorio; y de las restricciones al acceso a internet y a la información, incluido el apagón completo de la red de fibra óptica en la provincia de Balkh, en septiembre de 2025. Artículo 2 — Reconocimiento del apartheid de género Afirmamos que las políticas de segregación, exclusión y represión sistemática impuestas a las mujeres en Afganistán reúnen los elementos constitutivos del apartheid de género. Instamos a la comunidad internacional a acelerar su reconocimiento formal y su tipificación como crimen en el derecho internacional. Artículo 3 — Apoyo a la resistencia civil de las mujeres afganas Expresamos nuestro firme apoyo y nuestra plena solidaridad con las mujeres y niñas de Afganistán, en especial con las mujeres de Herat que, pese a la presión, las amenazas y las restricciones, siguen defendiendo su dignidad, sus derechos básicos y sus libertades legítimas. Consideramos su lucha cívica y pacífica una expresión legítima de la lucha universal por la justicia, la libertad y la igualdad.

Amanulá Kan, la celebración del Nowruz, la Constitución y cualquier imagen de seres vivos. Artículo 7 — Condena de las negociaciones y de la interacción diplomática con los talibanes Nos preocupa profundamente que se estén explorando contactos y negociaciones con representantes talibanes en relación con las políticas de retorno y expulsión de migrantes en situación irregular. Insistimos en que otorgar acceso diplomático o legitimidad política a un régimen cuyos máximos dirigentes están sujetos a órdenes de detención de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de persecución por motivos de género resulta incompatible con las obligaciones de derechos humanos y contradice los valores fundacionales de la Unión Europea. Exhortamos a la Unión Europea, al Reino de España, a Naciones Unidas y a la comunidad internacional Instamos a la Unión Europea, al Reino de España, a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional a: ● Que utilicen todos los medios políticos, jurídicos y diplomáticos legítimos para poner fin a las violaciones de derechos humanos en Afganistán. ● Que recurran a mecanismos internacionales de investigación, documentación y rendición de cuentas —y a todas las herramientas diplomáticas y jurídicas disponibles— para exigir a las autoridades de facto que revoquen las restricciones impuestas a mujeres, niñas, periodistas, académicos, activistas y defensores de derechos humanos. ● Que garanticen el derecho a la educación sin discriminación para todas las niñas afganas, y que apoyen la reapertura completa de centros educativos y escuelas para niñas en todos los niveles, incluida la educación superior y la formación médica. ● Que desarrollen vías seguras y programas de protección para solicitantes de asilo, mujeres en riesgo, defensores de derechos humanos, periodistas, juristas y activistas. ● Que apoyen de forma directa, confidencial, económica y eficaz a las redes de resistencia civil de las mujeres dentro de Afganistán —escuelas clandestinas, refugios seguros, redes sanitarias y medios independientes liderados por mujeres— garantizando que esa ayuda llegue de verdad, de forma comprobable, a las propias mujeres y activistas que permanecen en el país.

Que se abstengan de cualquier interacción diplomática, negociación o iniciativa que pueda contribuir a legitimar o normalizar las relaciones con las autoridades talibanes —incluidas las negociaciones sobre migración y retorno— mientras permanezcan vigentes disposiciones que vulneran los derechos fundamentales de las mujeres y las niñas. Que garanticen y promuevan los derechos políticos de las mujeres, recordando que ningún proceso político relativo al futuro de Afganistán podrá considerarse legítimo sin la participación efectiva de las mujeres, la sociedad civil y todos los pueblos, comunidades y grupos sociales que integran el país. Conclusión y llamamiento a la acción Esta concentración no es solo una protesta en el sentido convencional del término. Nuestras consignas y nuestra voz constituyen una expresión colectiva, consciente y responsable del compromiso con la dignidad inherente a toda persona, la primacía de la justicia, la protección de las libertades fundamentales y la igualdad efectiva, de conformidad con los instrumentos internacionales de derechos humanos a los que Afganistán también se ha adherido. Insistimos en que el silencio sostenido y la indiferencia ante violaciones estructurales de los derechos humanos —especialmente contra las mujeres y otros grupos vulnerables— suponen una renuncia a una responsabilidad moral y humana que compartimos como comunidad internacional. Por ello, pedimos a la comunidad internacional, a las instituciones y a los mecanismos de derechos humanos competentes que, en cumplimiento de sus obligaciones, se mantengan junto al pueblo de Afganistán —especialmente junto a sus mujeres y niñas, y junto a todos los pueblos y minorías afectados— y que adopten medidas prácticas, eficaces y verificables en favor de la justicia, la verdad, la libertad y la rendición de cuentas. Esta declaración fue aprobada al término de la concentración cívica y de protesta en apoyo a los derechos de las mujeres y niñas de Afganistán, y en especial en solidaridad con las mujeres de Herat, celebrada en Madrid tras el debate y el intercambio de opiniones correspondiente. Por el pueblo y para el pueblo: seamos la voz de quienes han sido privados de la posibilidad de alzar la suya.

NOTICIA POR REDACCIÓN DE LA COMUNIDAD AFGANA.

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